Lapachos Rosados

Lapachos Rosados

jueves, 23 de febrero de 2012

VENTA DE HUMO Y A CORRER


Recién había comenzado la velada, un gran salón y el languidecer de las luces. En la inmensidad, un collage de baldosas, rosas y flojas. Tan flojas que cualquier paso en falso, haría saltar la podredumbre. La entrada era gratuita, sólo había que llevar un ser perecedero y dejar las verdades en la jaula que te acompañaría al salir de la celebración, esperaría que nadie más te viera, y te abrazaría en el próximo día, perpetuamente.
En el ruido, después de tropezar con  varios kilos de carencias con corbata y bellísimas huidas, se vuelca aguardiente en mi disfraz. Me detengo, busco el catálogo del festín, nada parece indicar qué debo hacer. La quietud amenazante me invade en esta broma de seducción y prosopón. Intento secarme, pero mi cuerpo escupe el descuido.
Desesperada y sin tramarlo, busco mi jaula en el guarda ropas y retiro mi cadáver de apariencias.

Chau. Portazo, la oscuridad y nadie más que tu insignificancia saludan tus manchas.
Hace frio y es real, me rosan almas inmaculadas a bordo del tiempo, inscripta por el licor en la gélida noche, agoniza mi velo.
Súbitamente, abrazando el esperpento, me sorprendo respirando. Siento mi alma abrirse, refaccionarse. Volviendo a desplegar lo siempre enmudecido.
dejé de tratar de ser y fui.
Siempre fue así, iluminando nuestras sombras y escupiendo la persi-somomia de cultura aglutinada, propagas el magma-alma, magma.


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