Los misterios en la incalculable sucesión de ahoras, y tu
ausencia a mi lado.
Bostezo, y me esperan el baúl, los vientos y los tuyos.
Quizás te avergüence. Puede ser, a mi propio espíritu le avergüenzo y admito
que no me sorprendería.
Me desenredo de las sábanas y me siento a ver el mundo o eso
que sucede mientras yo estoy en algún otro sitio.
A sabiendas me sentaré, rechinará el cajón, abriré la
ventana y pensaré en el arquitecto, en sprayette y en mi nula economía sin
expectativas. Evidente la costumbre y la corriente y moliente vida de anidar en
el instante de la mezcla. En el púrpura, ni en el rojo, ni en el azul. Menos en el azul.
Descubriré que es por eso que nos somos tan ajenos. Pasarán
zarcos los instintos tuyos. Tuyos, otra vez en mi ventana. Sonreirás un poco a
obligadas y un poco por alguna otra especulación. En seguida, con tu cómoda
piedad de ser desconocidos, envolverás tu ausencia en un trapo usado y
desaparecerás.
-La imagen de mi ahora y tu huida-
Por el aire, tu fuga cada vez menos tuya y más mía.
Mi pañuelo, el mismo suspiro, y la seguridad de que si no
regresas igual me evaporaré. Me desconoceré, sonreiré con un trapo usado
pensando en el arquitecto, el vidrio y el viento del marino. Pensaré que te
espero. Me esperaré. Y algún día quedarán los vidrios sucios, los trapos
limpios y tu ausencia desesperada ansiará mi soledad.
Entre tanto, yo ya
habré dejado de existir.