Lapachos Rosados

Lapachos Rosados

lunes, 26 de marzo de 2012


Los misterios en la incalculable sucesión de ahoras, y tu ausencia a mi lado.
Bostezo, y me esperan el baúl, los vientos y los tuyos. Quizás te avergüence. Puede ser, a mi propio espíritu le avergüenzo y admito que no me sorprendería.
Me desenredo de las sábanas y me siento a ver el mundo o eso que sucede mientras yo estoy en algún otro sitio.
A sabiendas me sentaré, rechinará el cajón, abriré la ventana y pensaré en el arquitecto, en sprayette y en mi nula economía sin expectativas. Evidente la costumbre y la corriente y moliente vida de anidar en el instante de la mezcla. En el púrpura, ni en el rojo, ni en el azul.  Menos en el azul.
Descubriré que es por eso que nos somos tan ajenos. Pasarán zarcos los instintos tuyos. Tuyos, otra vez en mi ventana. Sonreirás un poco a obligadas y un poco por alguna otra especulación. En seguida, con tu cómoda piedad de ser desconocidos, envolverás tu ausencia en un trapo usado y desaparecerás.

-La imagen de mi ahora y tu huida-

Por el aire, tu fuga cada vez menos tuya y más mía.
Mi pañuelo, el mismo suspiro, y la seguridad de que si no regresas igual me evaporaré. Me desconoceré, sonreiré con un trapo usado pensando en el arquitecto, el vidrio y el viento del marino. Pensaré que te espero. Me esperaré. Y algún día quedarán los vidrios sucios, los trapos limpios y tu ausencia desesperada ansiará mi soledad.


Entre tanto, yo ya habré dejado de existir.


sábado, 17 de marzo de 2012


-Atúrdeme, gritó.
Está corriendo ahí (¿lo ve?). Es como un sonido y un espanto que tropiezan, finando sus ojos, golpeando de polvo sus fauces (¿Cómo es que no lo ve?). Está aquí, como usted.

-Atúrdeme, insiste.
Yo no contesto, me quedo de pie a su lado espejando su agonía (como usted).
Espere, creo que algo dice (¿no?).
Se susurra, sí, está meciéndose (sé que lo ve, ya no finja).

Su imagen inmóvil se quiebra. Creo que ya no es un juego.( Mírele los ojos). Quiere escapar al horror de ser ruido, sin más (¿se da cuenta?).

Ya sin voz, abraza toda su nada, y toma una piedra (shh, no me hable que quiero ver).
-No me aturdas, ya no  (¿No me aturdas dice? ¿Usted que cree?).
En el eco, subraya: -urdas, ya no.

Esas fueron sus últimas palabras antes de desaparecer.
Al menos eso creí hasta el día en que volví, cuando ya no estaba (¿O si?).
En el suelo, la misma piedra y la inmortalidad de su voz plasmada en la arena:
“Mátame,
mejor,
muere por mí”

sábado, 10 de marzo de 2012


Sé que estaré sola
Aún cuando me ames
Aún cuando no pueda vivir sin los lagos, los ecos o los perfumes de ti.

Sé que así estaré
Siempre
Hasta cuando se fundan los abrazos que confunden colores
Hasta cuando me rían gárgolas doradas
Y tus manos  lustren flores perdidas.

Sé que nacerán nuevas verdades,
se ocultarán pretensiones, dibujos de lo inmenso,
y prometerás los ríos, y esas borras de café.

Así será, persistentemente así

Pero no me llores,
aún podrás narrar mis palmas,
podrás abrigar mi canto o descalzarte a la orilla de mí.

No lamentes, también desnudaré en el elogio de las tardes,
añoraré el desconocer
y sonreiré mutando en ti.

Así, ruego te sueltes, 
quita las murallas y las formas,
y no te amarres a mi aire, 
aún cuando muera y creas que me quedé en ti, no te amarres. 

Y más aún cuando aparezca en tu recuerdo,
estarás solo, con mi desaparecer. 

Te aviso para que no te sorprendas,
para que no creas que te abandoné

Nacimos, juntos solos, viniéndonos
Y así moriremos, juntos solos, yéndonos

viernes, 2 de marzo de 2012

Panspermia


Y en cada alba, la demasía me recicla de su sí y  me ignora.
Invisible, secreta y desmedida, me recuerda que sólo soy una párvula luz que al dormir de la noche tragará a un gigante. Al cabo de tres nubes, aplaude su grandiosa fragilidad: el tiempo. Sopla y me ayuda a degradarme, a encontrarme en el espejo de la mañana con la verdad de la insignificancia.
De allí que a cada bostezo le ofrendo mis memorias, y cedo a su enorme imperio burlar mi pequeñez, duermiendome en una calma cíclica que me observa transmutar así, una y otra vez.
así,
una y otra,
y otra vez.