Como a toda cosa que se pareciera al amor, había que darle tiempo.
Un poco,
Tampoco la vida.
Un poco del tiempo y del aire
y del espacio donde espera ese viento
que nace a peñasco
o a tempestad marchita.
Había que darle un poco la forma de todas esas cosas que aparecen
Y se levantan
Y se añoran.
Había que animarse
a la lágrima pesada
y al aire más crecido
Había que causarse.
desmedidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario