Ω-salté la caída de la tarde, ahora adiós. No quiero verle.
∂ -pero es mi nombre quien le sigue…
Ω -no importa, giro en el amanecer para no soñarle
∂- ah sí? ¿Y cómo esfumará
la memoria del incienso si a mi orilla duerme?
Ω -no lo haré, dije que me marcharía en cuanto el sol se
canse.
∂- mis ojos se preguntarán a dónde irá a apagarse la tarde,
y lo sabe.
Ω -se vaya con el sol, venga o huya como aroma de manjares,
en cuanto se esfume, desaparezco.
∂-saltaré también la noche. Escaparé las olas que rompen mi
olvido si la luna cae y le amaneceré.
Ω-Basta. Permítame. Sólo trato de esconderme de su recuerdo
enarbolado.
∂-…pero las araucarias…
Ω-
∂- ..y el mar del norte…
Ω- .. déjeme ir
∂- sólo tráigame sus ojos
Ω- déjeme
∂- está bien. Le pido que nunca regrese.
Ω-(suspira con la mirada mecida)… Y… ¿cómo despertarán las araucarias?
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