Me desperté
y era sólo un rayo
sin refugio
ni tesoros
Miré tu copla
y eran pájaros tus
vidas
aflorando sin tiempo
moviendo el silencio
de mañana
huyendo crueles como
el mundo
que al fin se dejaba
morir
Las palabras
salpicaban una danza en el arrabal,
danza de flores
perdidas,
de mariposas en los
ojos
de amaneceres sin
amo,
de despertares sin
sed
Subía la luz y la
pasión era cuenco
navegando corazón
adentro
con aroma a galope,
a dioses de sol
a lirios de mar
a golpe de magia.
Me desperté
con sabor a hechizos
dulces
a pasos de horas idas
a abrazos niños que atesoran
la frescura de los días
como bálsamo de nube
Y con ese olorcito a
cosas que pican
Y esa conmoción de
cosas que queman
Y esas cosas como tu
No hay comentarios:
Publicar un comentario