sabor a fruta amarga,
a viento sin nombre.
Sabor de viejas ideas insalvables,
ideas a lienzo caliente, delicioso.
Sabores coloreando nuevas preguntas,
inmorales.
sabor que salva barcos del tumulto,
sabor confuso que nos salva del deseo de salvarnos.
Salvarse de no ser, por sí, una duda.
Salvarte de ser, en sí, algo.
Salvos en este mundo de agrados,
de paladares desgastados,
de bocas y sazones,
de palacios insulsos:
tus ojos
inmorales, confusos, deliciosos
te salvan y me libro con ellos
de tu sabor a viento
ya a salvo de ser, en sí, algo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario