Lapachos Rosados

Lapachos Rosados

miércoles, 18 de julio de 2012


Asumo que no es un simple maniqueísmo tranquilizador

  Es como el placer después de un estornudo, profundo imperceptible con un pasado desesperado y un presente intransitable. O como la verdad que no cesa de morir entre tus manos sin tocarte pero besando tu piel que la ansía sin poder hablarle. O como la idea de lo definitivo, tu siempre evanescente y errática vedette.
  En si no me preocupa tanto el como, seguro llegaremos a destino,  la virtualidad hizo palomas a las cartas que solas saben a donde tiene que llegar- y llegan-. Lo que me intriga en realidad son las palabras y su exilio prisionero de palabras, desde qué  complicidad serán los eufemismos tus aliados y el silencio tu leviatán. Que será lo tan urgente que prostituye tuyo  tu día  y qué esperas cuando esperas puros eventos puros, si igual sólo atrapas lo posible y que no te vaya a distraer una ternura.
  Este mundo nos pide perderlo para convertirnos en él. Justo eso no entiendo: se es o no se es. No se está vivo y muerto, aunque la poesía de los días te excuse… se respira o no. Y aunque cierres tus labios siempre hay algo que respirará mas allá de tu nombre. Desde qué inseguridad esto no alcanza para convencerte no lo sé, pero no lo intentes, nunca  comas los ojos de tu deseo ansiado de pertenecerme liviana y pesada, vacía y llena, tarde y temprano. Es una forma de partir de un lugar que ya no existe. Y ese es el problema de jugar a estar vivos y muertos en un mismo aquì. 

Jazmìn 

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