Asumo que no es un simple maniqueísmo
tranquilizador
Es como el placer
después de un estornudo, profundo imperceptible con un pasado desesperado y un
presente intransitable. O como la verdad que no cesa de morir entre tus manos
sin tocarte pero besando tu piel que la ansía sin poder hablarle. O como la
idea de lo definitivo, tu siempre evanescente y errática vedette.
En si no me preocupa tanto el como, seguro
llegaremos a destino, la virtualidad
hizo palomas a las cartas que solas saben a donde tiene que llegar- y llegan-. Lo
que me intriga en realidad son las palabras y su exilio prisionero de palabras,
desde qué complicidad serán los
eufemismos tus aliados y el silencio tu leviatán. Que será lo tan urgente que
prostituye tuyo tu día y qué esperas cuando esperas puros eventos
puros, si igual sólo atrapas lo posible y que no te vaya a distraer una
ternura.
Este mundo nos pide perderlo para convertirnos
en él. Justo eso no entiendo: se es o no se es. No se está vivo y muerto,
aunque la poesía de los días te excuse… se respira o no. Y aunque cierres tus
labios siempre hay algo que respirará mas allá de tu nombre. Desde qué
inseguridad esto no alcanza para convencerte no lo sé, pero no lo intentes, nunca comas los ojos de tu deseo ansiado de pertenecerme
liviana y pesada, vacía y llena, tarde y temprano. Es una forma de partir de un
lugar que ya no existe. Y ese es el problema de jugar a estar vivos y muertos
en un mismo aquì.
Jazmìn
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