Lapachos Rosados

Lapachos Rosados

miércoles, 16 de julio de 2014

Dejar el nombre quieto
con la cara lavada
escribir palabras mugrientas,
rotas, agrietadas por el tiempo que les escupe
tan usadas que da asco nombrarlas
dejarlas quietas
como a los nombres
repletos de pajaritos
tan móviles
tan imbéciles,
insulsos
dejarlos quietos
sin nombre
sobornados en la gracia del misterio,
de la magia , o del tiempo
que son la misma cosa
que te enfrenta a otro invento
tan verdadero
tan estúpido
y tan efímero
como las bailarinas sin rosas
que huyen
breves,
diluidas, corruptas
y al final
se destruyen
Jazmín
(luego de una regresión corpo-filogenética al siglo XVIII)

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