Lapachos Rosados

Lapachos Rosados

martes, 25 de diciembre de 2012


La libertad no era lo que esperaba, al final nada lo era. La vida era un ramo sin sangre,  el amor no existía sin mí -pero tampoco conmigo-, los mares eran indescifrables monstruos y la resistencia resultaba la única forma de huir.
No encontré al final del camino una nimia indicación o señal salvaje,  tampoco existía piedra alguna que se  atreviera a contar el secreto. Era entonces el acertijo más inesperado que se me había presentado jamás:

 ¿Habría que resistir? 

 Si tu imagen borrosa se fugaba con el viento como el amor,  la vida y todo lo que nunca debí haber esperado. ¿Sería entonces que moriría?
Quizás ya lo había hecho.

Me llevó siglos o segundos descubrir que había que crearse. Si nada existe entonces ¿que estaríamos esperando?  La nada no iba a advenir real para colmar nuestras expectativas. Nosotros debíamos librarnos de ser algo para inventarnos todo.

Ahora lo entiendo.
Mañana veré. 


Jazmìn 

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