Lapachos Rosados

Lapachos Rosados

miércoles, 10 de octubre de 2012


Dios no ha muerto, ni starosta ni los puentes amarillos. Definitivamente no ha muerto.
Es infinito,
incandescente,
como el pensamiento,
como el vacío que nace entre la palabra y el viento,
como la miel,
imperecedera,
intacta,
irrepetible;
como la fiebre y el estío,
como la magia
o el extravío.

Sólo ha muerto el olvido
de esta infinita tierra,
que es la verdad, la vida
y es este plato,
y tu y yo
tan infinitos
como dios,
puente y amarillo.

Jazmín 

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